La Danza De Manuel Reyes

Del seno de una familia gitana Manuel Reyes nació en Córdoba en el año de 1974, apenas 7 años más tarde iniciaría sus estudios de danza en la academia de flamenco con más reconocimiento en Madrid evento que  desencadenaría lo que ahora es una larga trayectoria en la danza.

 

Su debut profesional, fue a esa corta edad interpretando los montajes “Medea” y “Los Tarantos” para la Compañía Nacional.

 

 

Ya en la vida adulta y con su propia compañía ha viajado por buena parte de la geografía mundial, interpretando dos espectáculos en los que el denominador común es el flamenco y en los que también es compositor de música y letra: “Manuel Reyes en Vivo” y “Colores”.

 

 

Ha colaborado con diversas figuras de la escena como Concha Velasco, Blanca del Rey, Merche Esmeralda, Antonio Reyes, Belén Maya etc. y ha actuado en importantes teatros como el Liceo de Barcelona, el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el Teatro Albéniz de la misma ciudad, el Concertgebouw de Ámsterdam, el New Victory de Nueva York, el Teatro Lope de Vega de Sevilla y el Teatro Villa Marta de Jerez, entre otros.

 

La danza es mi terapia.

Cuando bailo, me sano.

 

Ya con una larga trayectoria como bailador de flamenco, nunca pensó en dar clases, el mismo no se veía haciéndolo. No se veía como una persona que tenía que enseñar, pero entre la insistencia (y la necesidad) comenzó indeciso en la docencia. En sus propias palabras, ha transmitido mas que lo que sabe, lo que cree saber y al final, es lo que mas lo ha llenado. Más que enseñar, compartir.

 

 

Nadie puede enseñar nada a nadie, solamente se puede indicar, conducir. Tú no puedes enseñar nada.

 

Lo que antes creyó imposible, hoy con más de 20 años enseñando, es más que una realidad, la mitad de su vida ha sido aprendiz y la otra mitad maestro, sin dejar de aprender. Realidad que lo ha llevado por París, Marsella, Copenhague, Estocolmo, México D.F., Santiago de chile, Sao Paulo, Nueva York, Toronto, Montreal y Tokio entre otros, para impartir seminarios.

 

 

Ahora se encuentra en de gira en México por sexta ocasión, impartiendo clases, además de presentar una coreografía en Guadalajara, El Bolero de Ravel en el Teatro Degollado, participando también en la gala con un solo.

 

 

Con sus años de carrera y respecto a su relación con México puede sentir la afinidad de los mexicanos y el flamenco, distinguiendo la conexión cultural. Para él sí es verdad que hay algo muy cerca del flamenco en México, no es casualidad que los grandes hayan decidido tomarlo como un sitio en el mapa mundial para traer el flamenco.

 

 

En cuanto a la enseñanza, hay algo que no solo puede ver aquí sino en todas partes donde ha dado clase: los estudiantes de flamenco más que entender y desarrollarse buscan más la novedad, moviéndose por moda. Pero para la danza eso no es suficiente, las modas pasan. Para bailar hay que profundizar, ser más inteligente.

 

 

No sé qué seria un mundo sin danza porque nunca he dejado de bailar.

Al final, lo echaría mucho de menos.

 

No se imagina un mundo sin danza porque nunca lo ha dejado de hacer sin embargo, para él dejar de bailar a un nivel profesional pero seguir bailando (a manera personal) sería interesante. Al fin y al cabo, la danza lo sana.

 

 

Cada quien baila a su propio aire y muchas veces es más interesante cuando no es de cara al público

 

Fotografía: Jorge Amador

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