La niñera que tomó las mejores fotos y nadie le aplaudió

Vivian Maier, fue una niñera se dedicó por varias décadas al cuidado de los niños, pero una pasión saldría para ser venerada por la crítica y ser aplaudida por la historia: Su fotografía. Detrás de las cuatro paredes que eran testigo de posibles mimos y cuidados maternales, se pudo a ver gestado una de las figuras más representativas en el mundo de la fotografía del siglo XX en EE.UU, pero Maier decidió esconder los negativos de sus fotos en montones de archivadores amarillos. Y así se mantuvieron hasta que llegó el años de 2007, cuando John Maloof descubrió toda su obra confinada entre recortes de periódicos y una subasta nada famosa.

 

 

La recuperación de su arte ha servido también para alimentar varias teorías sobre su discordante personalidad. En el documental de Maloof, los niños -ya mayores- admiten que su frialdad podía relacionarse a una indiferencia e incluso crueldad. “Pero siempre será nuestra nanny“. Aunque desconocían su secreta pasión, recuerdan que Vivian daba largos paseos por los suburbios de Chicago con su cámara Rolleiflex pendiendo del cuello. La niñera inmortalizaba momentos fugaces con su lente doble y los tornaba en lienzos llenos de vida, aunque fuesen en blanco y negro.

 

Aquí parte de su legado:

 

 

 

 

 

 

 

 

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