El Lado B Del Café

La rutina de muchos empieza con una taza de café; lo preparamos en casa o lo pedimos rumbo al trabajo y al finalizar nos olvidamos de la situación.

 

Este hábito nos ha condicionado los sabores del café, las diferencias de aroma y sus texturas. Muchas veces, nos abstenemos en decir “Buenos días” a quien nos lo provee y poco sabemos sobre lo que estamos consumiendo. Probamos un café de aquí, otro de allá y podemos decidir si nos gusta más uno que otro, pero te has dado el tiempo necesario para pensar si es todo lo que se puede conocer del café.

 

 

Con sinceridad esta clase de ritual era habitual en mí, hasta que conocí a Jair Lozano. Su experiencia como barista y su inmersión en la cultura del café me llevó a reinterpretar, todo lo que sabía sobre este tema.

Tal como si fuera un libro de “La cultura del café for dummies” Jair me explicó todo lo que un principiante debe saber antes de ser parte de este movimiento, La Tercera Ola.

 

 

La historicidad del café se divide en tres olas:

 

La primera se establece en Estados Unidos después de la segunda guerra mundial. Cuando el consumo del café soluble se popularizó, la demanda permitió la expansión del producto y la venta masiva con precios bajos, la calidad pasó a último término y las grandes marcas del café americano se establecieron.

Por su parte la segunda ola retoma la importancia en la calidad del producto, se le da peso a las técnicas de tostado y su origen, es así como se plantea la diferencia entre el café genérico y el café de especialidad.

 

En la tercera ola, la ideología se centra entorno a la calidad del cultivo, la cosecha, el origen del grano, el tostado y los procesos de preparación.

Con la finalidad de crear un concepto que va más allá del sólo sentarse a beber café, las cafeterías de especialidad están basadas en diseño, arquitectura y la unificación de todos los sentidos.

Esta tendencia es muy popular en Estados Unidos y Canadá, sin embargo, la Ciudad de México también está apostando por incorporar esta nueva visión.

 

 

Una vez que entendí de dónde nace esta cultura, me sentía entusiasmada por probar nuevos sabores, pero no tenía claro que ordenar, así que deposité mi confianza en Jair; me preguntó sobre mis gustos y me habló de los granos márago de Chiapas, finalmente pidió un método llamado Dripper, Silvertone.

Aquel sorbo de café me dejó saber que era especial. El sabor fue ácido, pero no intenso, el aroma tenía acentos frutales, la textura era liviana y el gusto al final del trago, fue dulce sin necesidad de azúcar.

 

 

Las barras de especialidad ya están establecidas en la ciudad, pero poco ha cambiado en cuanto a la cultura del comensal. En el mundo del café, existen miles de sabores dentro de una pequeña taza; probar esta bebida en este tipo de establecimientos es una puerta para adentrarse a un abanico de posibilidades para nuestro gusto.

Toda experiencia nueva requiere de un salto con lo ojos cerrados, en este caso si queremos degustar de manera diferente el café, confiar en el barista es el primer paso.

 

 

A pesar de que siguen reglas de preparación y ciertos lineamientos, como baristas es indiscutible que también depositan su energía. Este extra que dan, es su amor hacía el café, su conocimiento y la satisfacción de hacer lo mejor para sus clientes, porque al final y tal como lo dice Jair “El café es química”

La gente detrás del mostrador es personal capacitado; no sólo te limites a pedir un expresso, habla con ellos, menciona tus gustos y así podrán guiarte para recomendarte distintas bebidas. No me gusta, es una frase válida, pero en un mundo como el del café, existen miles de posibilidades para encontrar tu perfect mach.

 

 

 

 

Experimenta con los métodos y date el tiempo necesario para reinterpretar la anatomía de esta bebida, es el momento que dejemos a un lado las dudas y tomemos una taza del grano negro más famoso del mundo.

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