No Se Apene…

Islandia está en los ojos del mundo, no solo es la tierra que vio nacer a Björk, también se ha convertido un el país que ofrece magníficas locaciones para cualquier filme digno de Hollywood.

 

 

Su especial orografía permite a las personas que logran visitarla,  disfrutar de paisajes impresionantes. Un país para disfrutar de la naturaleza en estado puro. Debido a esto, cada año aumentan los turistas a la isla que posee uno de los territorios mejor conservados del planeta. Sus espectaculares accidentes naturales hacen de éste el país favorito para los amantes de la naturaleza, a pesar de que los árboles no pululen como en otras latitudes.

 

 

Pero no todo se resume a paisajes dramáticos, también este país cuenta con un museo que hace honor a la herramienta que hace suspirar a más de dos… nos referimos a su museo del pene, el cual tardó años en completar su colección. Pues al parecer fue una misión difícil encontrar a algún donador que deseara que su miembro fuera expuesto en la exhibición que Sigurður Hjartarson fue armando con el paso del tiempo.

 

 

Establecido en 1976, ‘La Faloteca Islandesa’ alberga actualmente más de 150 penes de de un sinfín de especies mamíferas, terrestres y marítimas de la fauna islandesa. La exhibición cuenta con ejemplares de especies de ballenas, focas y demás animales. Quizá la pieza que causó mayor escándalo a la colección, fue la  de un miembro humano donado por un amigo del museo: Pall Arason.

 

 

En la muestra destacan un pene de cachalote, conservado en formol, que mide 170 centímetros, pantallas para lámpara hechas a base de testículos de toro, o desde el pene de un hámster a una morsa.

 

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