Rotterdam, la obra que NO te puedes perder

‘¿En serio quieres hacer esto? ¿Quieres volverte hombre?’
‘No, Alice . . . Sólo quiero dejar de intentar ser mujer.’

 

Estamos en el mes del amor y tenemos el mejor plan del mundo para ti: ir al teatro. De verdad, en este mundo tan rápido y con “miles de planes” salte de la típica e “innovadora” cena de San Valentín, es más, no festejes San Valentín, solo ve al teatro,  es una gran experiencia y que a mi parecer es poco aprovechada en nuestro país (espero equivocarme).

 

 

Con lo de no celebres San Valentín tal vez estaba jugando un poco, pero acá está el por qué, la obra de la que les voy a hablar -escribir- se presenta los viernes en el Foro Shakespeare, por lo que en realidad no caería precisamente en 14 así que todo mi argumento de “un plan para San Valentín” en realidad es invalido. En fin, detalles más detalles menos, te presento Rotterdam.

 

 

¿De qué va Rotterdam? pues bien, de entrada y si queremos resumir un poco, Rotterdam es una historia de amor, no solo de amor de pareja si no de amor propio. Si eres una persona sensible te recomiendo llevar unos kleenex para limpiar el moco (yo lloré media obra como si estuviera en velorio), y no, no es que sea una obra triste, lo que pasa es que una trama complicada y muy real, o por lo menos eso es lo que yo sentí mientras estaba sentada viendo al escenario.

 

Ya, ya sé, la hago mucho de emoción para explicar de qué va la obra, pero es que en realidad no encuentro las palabras adecuadas, así que recurriré a la sinopsis:

 

Alice es una mujer como cualquier otra. Vive en un país cuyo idioma y cultura desconoce, no le gustan los cohetes y vive en secreto con su novia desde hace siete años.

Adrian es un hombre como cualquier otro. Le gusta debatir, le importa la política y vive desde hace años dentro del cuerpo de una mujer llamada Fiona.

Ahora, mientras Fiona comienza su transición, Alice tendrá que hacerse preguntas muy difíciles:

¿Quién soy realmente?, ¿Cuando nos enamoramos, es de la persona o de su género?, ¿Qué haces cuando la mujer de tu vida resulta ser el hombre de tu vida?

 

Creo que para seguir hablando un poco más de este tema es importante aprender dos conceptos y/o definiciones, importantes para tu visita al teatro:

 

Transexual

Persona cuya biología no corresponde con su identidad de género y que puede realizar un cambio en ella para adecuarla. La transexualidad es una identidad de género.

 

Transición

Proceso mediante el cual, la persona trans se construye a sí misma de acuerdo a su autopercepción de feminidad, masculinidad o ninguna. Realizar la transición puede significar muchas cosas diferentes: puede incluir tratamiento médico y hormonal,  cirugías de afirmación de género, así como un cambio de nombre y el empleo de los pronombres adecuados.

 

Lo más importante los trans saben quiénes son: saben su sexo y saben su género. Esta lluvia de información fue sacada de la exposición LGBT+ actualmente expuesta en el Museo de Memoria y Tolerancia en la CDMX, si quieres saber un poco más no dudes en visitarla o acudir a su sitio web.

 

Regresando a la obra Rotterdam es una comedia agridulce del dramaturgo inglés Jon Brittain; en México se encuentra bajo la dirección y adaptación de Roberto Cavazos; mientras que Amaya Blas, Lorena del Castillo, Arlet Gamino y Diego Cooper son los (excelentes) actores que le dan vida a los personajes.

 

 

Pero, ¿por qué es importante ver Rotterdam? porque plantea una situación súper actual y a la que muchos estamos cerca, sino pasando por ella. Vivir a través del teatro la experiencia de transición nos sensibiliza al mundo en el que vivimos, pero no solo eso, también nos educa y genera empatía directa con los personajes, de ahí mis lagrimas de Magdalena; no no, no te vayas con eso, Rotterdam es también una obra muy divertida, más allá del conflicto, se encuentra empapada de cultura pop cero forzada, no es la clásica obra en la que te ríes de chistes porque no hay de otra.

 

De verdad, hubo momentos en los que realmente olvidé que estaba en el teatro y solo me sentía una espectadora omnipresente en una situación cotidiana; esto tal vez porque estoy inmersa en el tema de la transición ya que mi mejor amigo es trans y está pasando por los mismo que los personajes, o mejor dicho, pasó por lo mismo. Al final, creo que ver Rotterdam es importante porque es una historia que nos hace reflexionar sobre el amor y la identidad, temas que en estos tiempos son más importantes que nunca.

 

Rotterdam se estará presentando hasta mayo en un horario de 20:30 y con un costo de $300 pesos en taquilla. Si quieres saber un poco más aquí el sitio del Foro Shakespeare.

 

 

 

 

 

 

 

Related Posts