El Pez Koi Un Mito De Metamorfosis O Trasmutación.

La espiritualidad se enriquece con los simbolismos que le provee la naturaleza. Existen minerales, plantas y animales que están dotados de un carácter místico, debido a que ejemplifican perfectamente las enseñanzas espirituales que se desarrollaron en oriente. Así como la flor de loto, es sagrada para los hinduistas y budistas. En el reino animal, contamos con el pez koi, que dentro de las leyendas orientales, representa fortaleza y persistencia.

El pez koi (cyprinus carpio), carpa china o japonesa, es una especia sumamente resistente, se adapta a cualquier tipo de agua, temperatura y si el ambiente es propicio puede llegar a medir un metro de largo y vivir hasta cien años. Está clasificado como uno de los animales más longevos del mundo.

El misticismo que rodea a este pez, se representa en las leyendas chinas y japonesas. En China y en Japón se tiene al pez koi en un concepto que va más allá de lo terrenal. Es un ejemplo de transformación, fortaleza, paciencia, constancia y desarrollo espiritual.

En las leyendas chinas, el koi es un pez que simboliza la tenacidad y evolución: El relato dice que la carpa, al contemplar una montaña decide llegar a la cima, a diferencia de otros peces, el koi no desistió y alcanzó la cima, al instante se convirtió en un dragón. El dragón para los chinos, es uno de sus animales mitológicos más emblemáticos y simboliza la purificación y renovación. Posteriormente, esta anécdota se insertó en el taoísmo (que simboliza la superación más sublime) y en el budismo, especialmente en el zen (simboliza cuando un ser alcanza el estado de iluminación como el Buda).

En Japón este pez es un referente de la filosofía zen y también cuenta con sus propios simbolismos. Estos peces forman parte crucial del desarrollo de jardines zen, en el país del sol naciente. Estos espacios se conciben y se crean para que las personas puedan meditar, contemplar y concentrarse por medio de la naturaleza. Es en estos espacios donde no puede faltar la presencia de estos peces místicos.

El koi, se adapta muy bien al hábitat donde se coloque, por lo tanto si se deja en un espacio muy reducido su tamaño será pequeño. Mientras que si los ponemos en un estanque crecen mucho. Esto simboliza que nosotros decidimos el tamaño y la forma en que decidamos crecer, desarrollar nuestro potencial, más allá de los condicionamientos que nos rodeen en nuestra realidad. Si así lo decidimos, existe un universo más allá de la percepción de nuestros sentidos terrenales.

Todos llegamos a este mundo con la oportunidad de superarnos. El otro día contemplé en la espalda de una persona muy querida por mí, el tatuaje de un koi, es así que para esa persona, el traer el koi en su espalda, es un recordatorio, de que todos los días está aquí para superarse, adaptarse, fluir y poner en práctica su desarrollo y aprendizaje espiritual. Siempre podemos mejorarnos y dar a quienes nos rodean.

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