La Paciencia, Nintendo Me Regaló

Me tomó siete semanas y más de 100 horas de juego, pero llegué a la conclusión de que la entrega más reciente de Nintendo para la saga de The Legend of Zelda es mi video juego favorito.

Dentro de cuatro días logré terminar la historia principal de esta obra maestra, pero ese fue le primer error que cometí. Todos conocemos alguna de las recreaciones para los finales de The Legend of Zelda; el héroe acaba con el mal que aterroriza la región de Hyrule y rescata a la princesa.

 

 

Pero fue cuando continué jugando que me di cuenta de que la meta final no es lo más importante de un video juego, si no el cómo se llega a ella. Sí, me sentí orgulloso de haber vencido a Ganon, pero esa satisfacción se fue desvaneciendo entre más me adentraba a las misiones secundarias.

Breath of The Wild es posiblemente el mejor juego de la serie, si no es que la mayor hazaña de Nintendo. Pero hay algo que Breath of The Wild tiene que no se ve en otros títulos de la serie: el crecimiento de tu personaje de manera libre.

 

 

A lo largo de las siguientes semanas, me fui topando con santuarios repletos de rompecabezas que me apoyaron en reforzar mi agilidad mental. Encontré armas más fuertes, escudos más resistentes, y hasta conocí a personajes que cuentan detalles increíbles sobre la tierra de la cual ya me sentía habitante.

Cada una de estos encuentros me sumergía más y más en la historia y la atmósfera del juego, y fue en el punto más profundo de este viaje que me pregunté: “¿Para qué me sirve todo esto? Ya terminé la historia principal.”

 

 

Y me di cuenta de que Breath of The Wild es mucho más que paisajes hermosos, peleas estratégicas, encuentros inesperados, y la historia de siempre; es un medio de entretenimiento del cual puedes aprender más de una lección con valor y peso en la vida cotidiana.

Tomé un vistazo a mi situación actual, ajena al video juego, y caí en cuenta de que uno puede disfrutar más su meta y aprende a disfrutar de todo lo que encuentre en el camino hacia ésta.

¡Já! Y me decían que de los video juegos no se aprende nada.